CORRIENDO LA LIEBRE
By Correa hora Ene 26, 2010 en MOTIVACION
Un día de esos que para los animales del monte no son de los mejores, aquellos en los que el viento no sopla, el calor es intenso y abrazador, y supongo que como nosotros, los animales también sienten que el cuerpo les pesa más.
Los Aguará Guazú (que en guaraní significa algo así como perro del monte); estaban descansando en un horario no acostumbrado, tal vez por eso mismo, es que el día estaba tan pesado.
Los Aguará, que dormían juntos en un claro del monte, no se percataron de que una liebre andaba comiendo cuanto pastito fresco encontraba por ahí, de vez en cuando alzaba la cabeza y miraba a los Aguará que todavía no desesperaban, en un momento inesperado tal vez nerviosa, pisó una rama y ese ruido más un poco de instinto, despertó a uno de los Aguará Guazú.
Él alcanzó a ver a la liebre antes que se internara en la espesura del monte, y se perdiera a la vista de los demás, se puso a ladrar (recordemos que son perros y también ladran) los demás Aguarás despertaron de inmediato, escucharon lo de la liebre y detrás del que la había visto se largaron a correr.
El primero de ellos la seguía de cerca, los demás andaban lejos y se guiaban casi solo por el olfato, ellos nunca la vieron pero sabían que estaba adelante, tampoco tenían mucho tiempo para pensar en lo que estaban haciendo en medio de esa sobresaltada carrera.
Después de un rato corriendo el último Aguará cansado abandonó la persecución. En realidad jamás supo con certeza detrás de qué presa estaba, así también lo hicieron los demás que de a poco iban perdiendo el rastro.
La liebre estuvo siempre a pasos del primer Aguará, no tardó mucho en alcanzarla pero a esa altura solo quedaba él, cansado por supuesto, él nunca la perdió de vista y tal vez por eso nada más siempre tomaba el camino directo entre su ubicación actual y la de su objetivo.
¿Tuvo obstáculos por el camino?… ¡Sí!, y al banquete fue el único invitado, los demás quedaron por el camino.
Esta es una historia como tantas que transcurren en el monte, donde la vida se simplifica a cosas naturales. Nosotros ya hace mucho tiempo confundimos el concepto de lo natural y hasta de la vida.
Pocas veces sabemos bien tras qué estamos corriendo, hoy podemos tratar de verlo, o no; y seguir corriendo cada vez que escuchemos a alguien que se pone a ladrar y corre nomás… “hasta cansarnos”. Envíame tus mensajes positivos a jcorrea@dr.com
“Estoy buscando a hombres y mujeres que tengan la infinita capacidad de no saber lo que no se puede hacer; y se mantengan parados aunque los cielos se desplomen”. jcorrea@dr.com






















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